¿Maestros del engaño o pioneros del pensamiento libre? Los Sofistas

Pintura del siglo XIX de Philipp Foltz que representa al político ateniense Pericles pronunciando su famoso discurso fúnebre frente a la Asamblea.
Pintura del siglo XIX de Philipp Foltz que representa al político ateniense Pericles pronunciando su famoso discurso fúnebre frente a la Asamblea.

Introducción:

¿Alguna vez te has preguntado si la verdad es realmente una o si, como muchos afirman, depende de quién la cuente? Los sofistas, esos maestros de la palabra que desafiaron los cimientos de la filosofía clásica, nos invitan a replantearnos todo lo que creemos saber. A menudo criticados por su habilidad para persuadir sin compromiso con la verdad, hoy es el momento de mirar más allá de los prejuicios y descubrir cómo sus ideas sobre el relativismo, la retórica y la moral continúan resonando en nuestro mundo.

Los Sofistas: Maestros de la Retórica y la Relatividad

El término sofista en nuestros días se asocia con la manipulación y el engaño, con quien usa hábiles trucos dialécticos para persuadir con falsedades. Sin embargo, esta concepción es fruto de una evolución histórica que distorsionó su significado original. En la antigua Grecia, los sofistas eran vistos de manera muy diferente. Inicialmente, la palabra sofista significaba "hábil" o "experto", refiriéndose a alguien que dominaba una habilidad en particular. En este sentido, el sofista era un maestro en su campo, una figura respetada por su saber hacer. Con el tiempo, el término comenzó a designar a aquellos que se dedicaban a la educación, ofreciendo formación a los jóvenes ciudadanos de la polis, sobre todo en el ámbito del discurso y la oratoria.

El desdén hacia los sofistas comenzó en el propio siglo V a.C., cuando su influencia en Atenas se hizo notar. Aunque gozaron de un éxito notable, también suscitaron recelos y críticas por parte de algunos de los pensadores más influyentes de la época, como Sócrates, Platón y Aristóteles. Fue Platón quien, a través de sus diálogos, cimentó la percepción negativa que nos ha llegado hasta hoy. En su obra, Platón se propuso desenmascarar lo que él consideraba los vicios y defectos de los sofistas, acusándolos de priorizar el arte de la persuasión sobre la búsqueda genuina de la verdad. Así, la pluma platónica, imbuida de un profundo rigor filosófico, fue en gran medida responsable de la carga peyorativa que el término sofista adquirió con el tiempo.

¿Quiénes eran los sofistas y qué hacían?

Alcibíades siendo enseñado por Sócrates, por François-André Vincent (1776)
Alcibíades siendo enseñado por Sócrates, por François-André Vincent (1776)

Lejos de formar una escuela unificada, los sofistas compartían ciertas características que los distinguían. En su mayoría eran extranjeros que se trasladaron a Atenas, la cuna de la democracia, atraídos por el auge de la vida pública. Estos pensadores habían viajado por distintas regiones, absorbiendo una diversidad de culturas y formas de pensar, lo que les permitió desarrollar una visión relativista del mundo. Cuestionaban las creencias y las instituciones de manera crítica, exponiendo la artificialidad de lo que muchos consideraban natural o divino.

Uno de los principales aportes de los sofistas fue su papel como educadores de los nuevos ciudadanos. Con las reformas democráticas de la época, la participación política en Atenas se amplió significativamente, abriendo las puertas a ciudadanos que no necesariamente provenían de la nobleza o de familias educadas. Los sofistas ofrecían a estos ciudadanos la oportunidad de adquirir las habilidades necesarias para competir en igualdad de condiciones con la élite ateniense. Enseñaban, sobre todo, a hablar en público, a dominar la retórica y a defender ideas frente a la asamblea o los tribunales. Desde esta perspectiva, podemos decir que los sofistas fueron, en cierto sentido, educadores para la democracia.

Su enfoque práctico y utilitario de la enseñanza los diferenció de otros pensadores de la época. Mientras que la tradición filosófica valoraba el conocimiento por sí mismo, los sofistas defendían un conocimiento orientado hacia la utilidad y el éxito en la vida pública. Para ellos, la virtud (areté) no era un don innato ni exclusivo de una clase social, sino algo que podía aprenderse y cultivarse mediante la educación. En este sentido, su enseñanza ofrecía a sus discípulos una herramienta poderosa para destacar en la vida cívica y política de la polis.

La revolución sofística: relativismo y crítica de las instituciones

El pensamiento de los sofistas rompió con muchas de las creencias tradicionales de la Grecia clásica. Para ellos, las instituciones políticas y sociales no eran manifestaciones de un orden natural o divino, sino el producto de convenciones humanas. Esta idea, que hoy nos resulta tan familiar, era en su momento profundamente disruptiva. Al cuestionar la sacralidad de las instituciones, los sofistas pusieron en jaque los fundamentos sobre los que se sostenía la sociedad griega.

Protágoras de Abdera (485 a. C.- 411 a. C.)
Protágoras de Abdera (485 a. C.- 411 a. C.)

Una de las frases más célebres atribuidas a los sofistas es la de Protágoras: "El hombre es la medida de todas las cosas". Esta afirmación encapsula el relativismo que caracterizó gran parte del pensamiento sofístico, desafiando las ideas absolutas sobre la verdad y la moralidad. Protágoras, como otros sofistas, sostenía que el conocimiento y los valores no son universales, sino que dependen de la perspectiva y la experiencia de cada individuo. Esta postura relativista, lejos de ser aceptada sin más, fue motivo de escándalo y rechazo entre muchos de sus contemporáneos.

Los sofistas, además, no se limitaban a enseñar retórica y oratoria. Sus lecciones abarcaban cuestiones éticas y políticas, y planteaban interrogantes radicales sobre la naturaleza de la justicia, la ley y el poder. Al afirmar que las instituciones y la cultura eran productos humanos, abrieron la puerta a una crítica filosófica que desafiaba la moral y la religión establecidas.

El legado sofista en la historia de la filosofía

Jacqueline de Romilly (1913-2010)
Jacqueline de Romilly (1913-2010)

A pesar de las críticas y la condena que recibieron en su tiempo, el impacto de los sofistas en la historia del pensamiento es innegable. Como bien señala Jacqueline de Romilly, fueron los primeros en convertir la relatividad del conocimiento en un principio fundamental. Aplicaron la duda metódica no solo a la lógica y la epistemología, sino también a la moral, la religión y la política. Esta crítica radical de los valores y creencias imperantes sentó las bases para el desarrollo posterior de la filosofía como una disciplina que no solo busca verdades, sino que está obligada a justificar y razonar sus afirmaciones.

Así, los sofistas, con su escepticismo y su pragmatismo, pusieron en marcha un movimiento que transformó el pensamiento griego y dejó una huella imborrable en la tradición filosófica occidental. Incluso si su legado no es siempre celebrado, su contribución a la libertad de pensamiento y al ejercicio crítico de la razón sigue siendo, sin duda, digna de reconocimiento.

Bibliografía:

- Cornamm, J, Pappas, G., Lehrer, K. "Introducción a los problemas y argumentos filosóficos" - UNAM, 1990.

- Cortina, A. "Ética Mínima"- Tecnos, 2000.

- De Romilly, J. "Los grandes Sofistas de las Atenas de Pericles" - Seix Barral, 1997.

- Delio, L. "La sofística como movimiento histórico" C.I.P.-C.E.I.P.A, Montevideo, 2005.

- González Porta, M. A. "A Filosofía a partir de seus problemas" - Loyola, 2007.

- Mondolfo, R. "El pensamiento antiguo" Tomo I – Ed. Losada, Bs. As., 1952.

- Russel, B, "Los problemas de la Filosofía" - Editorial Labor - 1928

Videografía:

- Explicación resumen general sobre las características de los sofistas en la Atenas de Pericles - Lluna Pineda - https://youtu.be/wUCLFkg6kRg?si=_KtQzVSrG2wsIZuJ