¿Ser humano libre o súbdito resignado? Hobbes y una ¿incómoda verdad del orden social?

Thomas Hobbes (1588-1679)
Thomas Hobbes (1588-1679)

El tránsito de la Edad Media a la Modernidad no es solo un cambio cronológico propuesto por los idealistas alemanes cómo Hegel; es un quiebre profundo en la manera de concebir la existencia humana, la ética y la organización del Estado. En este contexto, se alza la figura de Thomas Hobbes, un pensador cuya obra se convierte en un faro para entender las complejidades del contractualismo y las primeras ideas modernas sobre la sociedad.

Con el fin de las justificaciones teológicas que caracterizaron la Edad Media, surge la necesidad de encontrar nuevas bases para la moral y la política. Este desafío es lo que Hobbes aborda con audacia, proponiendo que, para entender la organización social, es fundamental indagar en la naturaleza humana. En su obra más emblemática, "Leviatán", Hobbes describe al ser humano en su estado natural como un individuo violento y egoísta, lo que le lleva a concluir que la creación de un Estado fuerte es esencial para garantizar la paz y la seguridad.

Leviatán, o La materia, forma y poder de un estado eclesiástico y civil (1651)
Leviatán, o La materia, forma y poder de un estado eclesiástico y civil (1651)

La transición hacia la Modernidad es un proceso que se puede analizar desde dos dimensiones, según el filósofo González Porta: la reconstrucción histórica y la reconstrucción racional. Aunque a menudo se perciben como opuestas, estas dimensiones son complementarias y esenciales para comprender cómo las ideas de Hobbes han influido en nuestra concepción del Estado y la autoridad.

En este marco, surge la pregunta fundamental: ¿Qué justifica la existencia y la obediencia al Estado? Hobbes no solo critica la influencia eclesiástica en el ámbito político, sino que también propone un modelo de Estado laico donde la religión se subordina al poder civil. En su visión, el control clerical puede amenazar la estabilidad del Estado y la libertad individual, por lo que aboga por un contrato social que garantice la paz y la cohesión social.

La búsqueda de la naturaleza humana se convierte en el eje central de la filosofía política moderna. Hobbes invita a reflexionar sobre la esencia del ser humano: ¿somos inherentemente egoístas y violentos, o poseemos la capacidad de ser empáticos y cooperativos? Esta interrogante abrirá el camino hacia las distintas corrientes que se desarrollarán en la Modernidad, desde la crítica al contractualismo hasta las ideas de Rousseau sobre la naturaleza humana.

El legado de Hobbes nos invita a cuestionar no solo la legitimidad del poder político, sino también las normas morales que guían nuestra vida en sociedad. En una época en la que se desdibujan las líneas entre lo natural y lo cultural, la filosofía política ofrece un espacio para explorar la autoridad, la obediencia y la función del Estado.

El contractualismo trasciende su contexto histórico y se propone como una invitación constante a reflexionar sobre la naturaleza humana y las estructuras que elegimos para organizarnos en sociedad. Esta corriente de pensamiento resuena en la Modernidad, cuyos desafíos y preguntas fundamentales sobre el ser humano y su relación con el poder continúan siendo tan relevantes hoy como lo fueron en la época de Hobbes. Su obra nos recuerda la importancia de cuestionar y examinar las bases sobre las cuales se construyen nuestras instituciones y leyes, impulsándonos a un diálogo permanente sobre la legitimidad y la ética en la organización social.

Bibliografía:

  • González Porta, M. A. "A Filosofía a partir de seus problemas" - Loyola, 2007

  • Hobbes, T. "Leviatán" - Editora Nacional Madrid, 1979