Sócrates, Platón y Aristóteles: De la Ética a la Metafísica

Sócrates (470 a.C. - 399 a.C.)
Sócrates (470 a.C. - 399 a.C.)

Introducción:

Sócrates, Platón y Aristóteles no son meros nombres en la historia, sino pilares fundamentales que construyen nuestro entendimiento de la realidad y el conocimiento. Hoy, como profesores de filosofía, nos toca navegar por una de las preguntas más intrigantes: ¿cuál es la verdadera influencia de Sócrates en la teoría de las Ideas de Platón, y qué fundamental diferencia señala Aristóteles entre ellos?

No se trata solo de rastrear el legado de un maestro en su discípulo, sino de observar cómo Platón eleva la búsqueda socrática de definiciones hacia el reino de lo inteligible, de las idéas. Aristóteles, más amigo de la verdad que de Platón, nos ofrece una visión crítica: mientras Sócrates se ocupa de los valores éticos en lo particular, Platón, influido por él, trasciende lo sensible en busca de las formas universales.

Desarrollo:

Aristóteles, en su gran obra filosófica, aborda la influencia de Sócrates en la teoría de las Ideas de Platón, proporcionando un análisis que pone en evidencia tanto los puntos de coincidencia como las diferencias fundamentales entre ambos pensadores. En los pasajes de su Metafísica (I 6, XIII 4), Aristóteles articula su crítica hacia Platón y, a su vez, delimita la influencia de Sócrates sobre su discípulo. Sin embargo, no se limita a señalar una continuidad entre maestro y alumno, sino que distingue una diferencia esencial en la manera en que Platón llevó la enseñanza socrática a un nivel metafísico que Sócrates jamás habría anticipado.

Sócrates se centraba en cuestiones éticas, en la búsqueda incesante por definir conceptos universales vinculados a la vida moral, como la justicia, la piedad y lo bello. Esta indagación, que lo llevó a interrogar continuamente a sus conciudadanos acerca del "qué es" de estas cuestiones, estaba destinada a encontrar las esencias universales a través del diálogo. Para Sócrates, estas esencias no eran separadas de los actos concretos, sino que se revelaban en ellos. En sus diálogos, como en el Eutifrón, vemos a Sócrates rechazando respuestas basadas en ejemplos particulares, exigiendo definiciones universales que fueran aplicables a todos los casos, es decir, lo universal debía estar presente en lo particular.

Platón (427 a.C. - 347 a.C.)
Platón (427 a.C. - 347 a.C.)

Platón, influenciado por esta búsqueda socrática, expandió esta metodología a toda la realidad, pero con una diferencia clave: mientras Sócrates buscaba el universal dentro de lo particular, Platón postuló la existencia de un mundo separado, el mundo de las Ideas o Formas. Esta es la primera gran diferencia que Aristóteles señala. Platón concibió las Ideas como entidades autónomas y separadas de los objetos sensibles, una visión que llevó a la formulación de su famosa teoría de los dos mundos: el mundo sensible y el mundo inteligible.

Aristóteles (384 a.C.- 322 a.C.)
Aristóteles (384 a.C.- 322 a.C.)

Aristóteles, en su Metafísica, observa que Platón encontró apoyo para esta visión en pensadores como Heráclito, quien sostenía que la realidad sensible está en constante cambio. Platón, entonces, concluyó que, si todo lo que percibimos está sujeto al devenir, las verdades universales y eternas no pueden residir en el mundo sensible, sino en otro mundo inmutable. Así surge la distinción entre el mundo cambiante de lo sensible y el eterno e inmutable mundo de las Ideas. Aristóteles, sin embargo, se distanció de esta separación radical, argumentando que el conocimiento comienza por lo sensible y que no podemos apartarnos de la realidad concreta para explicar lo universal.

Esta diferencia se pone en evidencia cuando comparamos los diálogos platónicos Eutifrón y Fedón. En el Eutifrón, Sócrates busca la definición universal de lo pío a partir de los casos particulares. Para él, la idea de lo pío debe poder manifestarse en cada acto concreto, y la definición que se busca debe tener una aplicabilidad universal. Sin embargo, en el Fedón, Platón, a través de Sócrates, introduce el concepto de la reminiscencia, argumentando que el conocimiento es un proceso de recordar lo que el alma ya conocía antes de su unión con el cuerpo. Aquí, las Ideas se presentan como entidades separadas que existen por sí mismas, independientes de los casos particulares.

Aristóteles critica esta noción de separación de las Ideas. Si bien reconoce la influencia de Sócrates en la búsqueda de definiciones universales, no acepta la distinción radical que Platón hace entre lo sensible y lo inteligible. Para Aristóteles, la idea debe estar vinculada a lo sensible, no separada de él. Platón, por el contrario, elevó las Ideas a una realidad ontológica superior, otorgándoles un carácter de inmutabilidad que trasciende el mundo material.

La teoría de la reminiscencia en el Fedón ilustra claramente esta separación. Platón sostiene que el alma, antes de encarnarse, contempló las Ideas en su estado puro, y que el conocimiento en la vida es simplemente un recordar de esa contemplación previa. Como señala Silvana Di Camillo, este argumento de la anámnesis también es una prueba de la inmortalidad del alma, pues si el conocimiento es recuerdo, entonces el alma debe haber existido antes de nacer y continuará existiendo después de la muerte. Así, Platón no solo establece la existencia de un mundo inteligible separado, sino que también ancla el conocimiento en la eternidad de las Ideas.

En contraste, Aristóteles propone una interpretación mucho más terrenal y pragmática del conocimiento y de las Ideas. Para él, la esencia de las cosas no está en un mundo aparte, sino que se encuentra imbricada en la realidad sensible. La Idea o forma no está separada de los objetos, sino que es aquello que hace que un objeto sea lo que es, pero no puede existir de manera autónoma. La crítica aristotélica señala que Platón, al separar las Ideas del mundo sensible, crea una brecha insalvable entre la experiencia y la verdad.

Aristóteles, aunque reconoce la profunda influencia de Sócrates en la obra de Platón, identifica una divergencia esencial entre ellos. Mientras Sócrates permaneció centrado en la búsqueda de definiciones universales dentro de los actos concretos, Platón llevó esta búsqueda a un nivel metafísico, postulando la existencia de un mundo separado de Ideas inmutables. Aristóteles, por su parte, rechazó esta separación, defendiendo la continuidad entre lo sensible y lo inteligible. Así, la evolución del pensamiento de Platón no podría haberse dado sin la influencia de Sócrates, pero fue Aristóteles quien, con su crítica, puso de manifiesto los límites y las contradicciones de la teoría platónica de las Ideas. Como bien dijo el propio Aristóteles: "Soy amigo de Platón, pero más amigo de la verdad".

Bibliografía:

- Aristóteles. Metafísica (Libros I y XIII). Madrid: Gredos. 2011.

Platón. Eutifrón, Apología de Sócrates, Fedón. Madrid: Gredos. 2013.