Una crítica a Sócrates: trampas de la pedagogía socrática y su legado embrutecedor

Jacques Rancière (1940-)
Jacques Rancière (1940-)

Introducción

En la inmensa tradición de la filosofía, Sócrates es reconocido como uno de los grandes pedagogos de la historia, cuya metodología socrática ha influido profundamente en el arte de la enseñanza. Sin embargo, el examen crítico de su legado, especialmente a través de los lentes contemporáneos de Jacques Rancière, revela una faceta menos exaltada y más controvertida de su pedagogía. En este contexto, la figura de Sócrates se convierte en un objeto de crítica, cuestionando si su método, lejos de ser una herramienta de emancipación intelectual, puede en realidad perpetuar formas sutiles de dominación y dependencia.

Rancière, al dialogar con las ideas del "Maestro Ignorante" de Joseph Jacotot, nos invita a repensar el papel del educador y la naturaleza del conocimiento. En lugar de aceptar sin más la visión platónica de un Sócrates que guía a sus interlocutores hacia una verdad preexistente, Rancière y Walter Kohan ofrecen una muy buena crítica que desafía la supuesta superioridad del método socrático. Este análisis no solo cuestiona la autenticidad de la emancipación promovida por Sócrates, sino que también plantea preguntas fundamentales sobre el verdadero propósito de la educación filosófica.

La Crítica de Rancière a Sócrates: Un Análisis Pedagógico y Filosófico

En el debate contemporáneo sobre pedagogía y filosofía, Jacques Rancière ofrece una crítica aguda a la figura de Sócrates, desafiando la visión casi sacralizada de este filósofo en la tradición platónica. Rancière, apoyado en las ideas de Joseph Jacotot sobre la educación, pone en cuestión el rol de Sócrates no solo desde un punto de vista pedagógico, sino también desde una perspectiva política y filosófica.

Joseph Jacotot (1770-1840)
Joseph Jacotot (1770-1840)

Rancière sostiene que la figura de Sócrates, tal como es tradicionalmente comprendida, muestra deficiencias significativas. En su análisis, el filósofo francés se aleja de la interpretación casi religiosa de Sócrates que prevalece en los estudios platónicos, y se enfoca en el método pedagógico socrático comparándolo con el enfoque del "Maestro Ignorante" de Jacotot. Esta crítica se fundamenta en una reconsideración profunda de la práctica pedagógica socrática y su impacto en la emancipación del conocimiento.

Para entender la crítica de Rancière, es crucial examinar cómo Platón, en su diálogo "Menón", utiliza la técnica de la reminiscencia para enseñar. Sócrates, según Platón, cree que el conocimiento es innato y que el aprendizaje es en realidad un proceso de recuperación de lo que ya sabemos. En este diálogo, Sócrates demuestra a través de preguntas geométricas que el esclavo ya posee el conocimiento de manera implícita, revelando así que "el esclavo no aprende lo que él ya sabe sino lo que Sócrates ya sabe" (W. Kohan, pág 89).

Este método, sin embargo, plantea problemas desde una perspectiva pedagógica. Rancière y Kohan argumentan que Sócrates, al centrarse en el conocimiento que él ya posee, no facilita la verdadera emancipación del aprendiz. En lugar de permitir al esclavo razonar por sí mismo y alcanzar sus propias conclusiones, Sócrates lo dirige ineludiblemente hacia sus propias respuestas preestablecidas. Como señala Kohan, "Sócrates lleva a su interlocutor por un camino predeterminado, impidiendo que el aprendiz desarrolle su propia capacidad crítica y de pensamiento independiente" (W. Kohan, pág 90).

Desde una crítica más amplia, se puede argumentar que Sócrates no solo ejerce un control sobre el proceso de aprendizaje, sino que también perpetúa la dependencia de sus interlocutores. En el contexto de la sociedad esclavista de la época, el esclavo se convierte en "más esclavo de lo que era antes de hablar con Sócrates" (W. Kohan, pág 90). Esto sugiere que el método socrático, lejos de ser emancipador, puede ser profundamente limitante.

En cuanto a las aporías, es decir, los estados de duda y contradicción que Sócrates frecuentemente plantea, Rancière sostiene que esta estrategia también tiene implicaciones negativas. Sócrates no busca simplemente enseñar, sino que busca desbaratar las creencias previas del interlocutor, forzando una forma de desaprendizaje que, según Rancière y Kohan, puede resultar en una imposición más que en una verdadera liberación intelectual. "Sócrates obliga implacablemente a que se le reconozca lo que sabe, que es justamente que no sabe lo que cree saber" (W. Kohan, pág 92).

El problema, por tanto, no es solo el método pedagógico en sí, sino la actitud centralista que Sócrates representa. Según Rancière, esta actitud refleja una concepción política y educativa donde el sabio (Sócrates) se siente superior a los demás, en lugar de facilitar un proceso democrático de aprendizaje. Kohan resume esta crítica al afirmar que "el problema de la pedagogía de Sócrates acaba siendo un problema político: le cree al oráculo délfico y se siente superior a todos sus interlocutores" (W. Kohan, pág 93).

La Postura del Maestro Socrático en el Contexto Contemporáneo

Sócrates (470 a.C. - 399 a.C.)
Sócrates (470 a.C. - 399 a.C.)

Adoptar una postura de maestro socrático implica seguir un camino en el que el conocimiento se transmite a través de la misma ruta que el maestro ha recorrido. Sin embargo, este enfoque puede limitar la capacidad de los estudiantes para desarrollar su propio entendimiento y opiniones. Mi propia experiencia como profesor ha evolucionado a medida que he reflexionado sobre la crítica de Rancière. Inicialmente, pensaba que guiar a los estudiantes a través de problemas filosóficos era el camino adecuado, pero el curso del tiempo me ha enseñado que un aula filosófica debe ser un espacio de descubrimiento mutuo.

En lugar de imponer un camino predefinido de conocimiento, he aprendido que el verdadero proceso filosófico se basa en la exploración conjunta de preguntas y problemas. Este enfoque se alinea con el concepto del "Maestro Ignorante" de Jacotot, que sugiere que el docente debe mantenerse abierto al desconocimiento y al aprendizaje compartido. La tarea del maestro no es simplemente proporcionar respuestas, sino fomentar una curiosidad y un pensamiento crítico que permita tanto a los estudiantes como al propio docente cuestionar y descubrir continuamente.

Este enfoque me ha llevado a una comprensión más profunda del rol del docente de filosofía. En lugar de acaparar el saber, el docente debe despojarse de sus propias certezas y crear un espacio en el que todos puedan explorar y pensar juntos. Así, la enseñanza de la filosofía se convierte en una colaboración, donde el conocimiento no se impone sino que se construye colectivamente.

La crítica de Rancière a Sócrates nos muestra profundas tensiones en la pedagogía filosófica, cuestionando su beneficio y la justicia de los métodos tradicionales de enseñanza. Esta reflexión invita a repensar el rol del docente y a adoptar enfoques más inclusivos y emancipadores en el aula filosófica, promoviendo un aprendizaje que sea realmente liberador y no meramente transmisivo.

Bibliografía:

- Kohan, W. "Sócrates: el enigma de enseñar" Editorial Metales Pesados. 2009.

- Rancière, J. El Maestro Ignorante: Cinco Lecciones sobre la Ignorancia y la Igualdad. Editorial Edhasa. 2022.